Mi amigo John F. Kennedy
Miembro VIP Daniel Soto
En la fecha del 18 al 20 de marzo de 1963 John F. Kennedy, el presidente de los Estados Unidos visito Costa Rica. Yo tenia 8 años y estaba muy entusiasmado con la llegada del presidente a nuestro país. Fuimos a la escuela muy temprano, la mañana en que llego el señor Presidente. Todas las escuelas estaban limpias y lavadas y los uniformes escolares estaban bien planchados. Todos teníamos en nuestras manos banderitas de Costa Rica y de Estados Unidos y se nos informo que le daríamos la bienvenida a Costa Rica al señor Presidente de EEUU... Todos los niños en mi escuela estaban felices y entusiasmados, pero debíamos seguir las instrucciones de nuestro maestro y fue así como siguiendo las ordenes nos metimos en el autobús de la escuela de una manera muy ordenada (probablemente fue la primera vez que todos estaban dispuestos a obedecer a los maestros). Nos llevaron a Paseo Colon, una de la principales y grandes calles del centro de San Jose. Allí esperaríamos la caravana que pasaría con el presidente Kennedy. Cada moto que pasaba era motivo de impaciencia y nos empujábamos para ver pasar la limusina presidencial. Mis dos mejores amigos - con apellidos Villalta y Zuñiga - y yo estuvimos juntos en la linea mas cercana a la calle. Con cada vehículo que pasaba gritábamos como monos aulladores, junto con los miles de niños de las otras escuelas, a lo largo de la calle.

Mi amigo John F. Kennedy
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No recuerdo realmente escuchar las sirenas anunciando la llegada del presidente Kennedy pasar por donde nos encontrábamos nosotros. La multitud gritaba y gritaba tan fuerte que tal vez en realidad no oí nada. En todo caso, llego el momento que esperábamos, un carro convertible apareció de pronto con el Sr. Kennedy y otros dignatarios de pie dentro y saludando a la multitud. El coche paso muy cerca de nosotros y el Sr. Presidente sonrío mientras nos miraba directamente, saludandonos. Lamentablemente a Villalta se la cayo una de sus banderitas en ese momento se agacho para recogerla y fue exactamente cuando que el Sr. Presidente nos sonrío y saludo. Después que la comitiva del presidente había pasado nos llevaron de vuelta a los autobuses, los cuales nos llevarían a nuestras respectivas escuelas. Sin embargo, las clases se cancelaron durante el resto del día. Mientras caminábamos hacia la casa de mi amigo Zuñiga nos sentíamos sumamente felices de como el Presidente de Estados Unidos nos había saludado y sonrió y nos había mirado directamente a nosotros! Pobre Villalta, sin embargo, solo podía lamentarse haberse perdido todo. Por supuesto, ya que mi hermana vivía en ese entonces en California, yo era el experto en todo lo que tenia que ver con EE.UU... Ella había viajado a muchos lugares dentro de Estados Unidos y me había enviado un montón de tarjetas postales. Su marido estaba en el Ejercito de EE.UU. y prestaba servicio en Vietnam. Les enseñe a mis amigos unas fotos de "una calle muy torcida" (Lombard Street de San Francisco), llena de flores, y el puente Golden Gate. A pesar de que no recuerdo los detalles de esa conversación, estoy seguro de que probablemente embellecí un poco mi narración. Nos sentamos en una calle esquinera que se encontraba cerca de mi casa y hablamos de lo maravilloso que era los EE.UU. claro éramos solo unos niños ticos de tan solo 8 años y que nunca habíamos visitado EEUU. Zuñiga, sabia mucho sobre los acontecimientos que rodearon la visita del Sr. Presidente de EEUU a Costa Rica. Dijo que el Sr. Presidente iba a estar en un lugar llamado San Sebastián para inaugurar un nuevo proyecto de vivienda que los Estados Unidos había donado para la gente de Costa Rica. Le pregunte a Zuñiga en que punto se encontraba San Sebastián para poder ir y me dijo que estaba seguro de que era tan cerca que podíamos ir caminando hasta ahí. A pesar de que había sido estrictamente advertido muchas veces por mis padres de que nunca me aventurara lejos de nuestro barrio, cuando vi la expresión de euforia en Villalta, en mi pensamiento solo estaba la oportunidad de pensar en que podía tener otro chance de ver al señor Presidente, yo no podía oponerme a lo que mi corazón me dictaba y era ir San Sebastián. Y así que, nos pusimos en marcha. Parece, no obstante, que nuestro amigo Zuñiga no sabia en realidad tanto sobre la visita del presidente Kennedy, como nos había echo creer cuando estábamos sentados en la acera cerca de mi casa. Pronto nos quedo claro que Zuñiga ni siquiera conocía el camino a San Sebastián, No solo eso, no sabia si la inauguración del proyecto de vivienda iba a tener lugar esa misma tarde o al día siguiente. Pero estábamos demasiado llenos de entusiasmo juvenil, para que esos pequeños detalles, como para amortiguar nuestros espíritus aventureros. Así que allí estábamos, tres niños de ocho años, con nuestras banderas, y un poco caminando sin temor por el centro de San Jose. Le preguntamos a un transeúnte por donde quedaba San Sebastián y nos explico que teníamos que ir a la Estación de Ferrocarril del Pacifico. Bueno, eso no fue bastante difícil. Había estado allí muchas veces con mi padre para tomar el tren a Puntarenas. Dirigí a mis amigos y alegremente en dirección a la terminal del Pacifico. En el vestíbulo de la estación tomamos un vaso de agua y luego continuamos con la peregrinación a San Sebastián. Otro desconocido nos dijo que teníamos que tomar camino hacia la Maternidad de la Carit (actual Hospital de la Mujer). Por suerte, yo también sabia donde se encontraba este sitio, así que estaba bastante orgulloso de mi mismo creciendo por el momento, mientras caminaba incansablemente por la calle como pequeños caballeros en la búsqueda de nuestro propio Oro. Cuando llegamos a la cima de una colina, fue cuando vimos en ese momento lo que entonces era la pequeña aldea de San Sebastián, nuestra primera mirada cayo sobre la hermosa iglesia parroquial de pie con serenidad en medio de extensas hectáreas de plantación de café. Luego se hizo muy emocionante, porque desde nuestro punto de vista pudimos ver que mas alla de la Iglesia había una gran multitud de gente que se movía en la misma dirección que nosotros. Trepamos entusiasmados por la colina para unirnos a ellos. Pronto llego un helicóptero grande y rondaba por encima de la multitud. La policia trato en vano de convencernos para que retrocediéramos, pero a ninguno de los que estábamos en la creciente multitud les pasaba por la mente moverse. Sin embargo, cuando el helicóptero comenzó su descenso gradualmente, y el polvo y la arena comenzaron a levantarse en todas las direcciones, la gente finalmente hizo caso y empezó a retroceder. Al fin descendió el helicóptero y cuando la hojas habían dejado de girar, les dije a mis amigos que nos acercáramos al frente, para poder ver mejor al señor Presidente, cuando se bajara de la aeronave. Pero era difícil para nosotros movernos a través de la densa multitud de adultos que subían. Fue entonces que Zuñiga dotado de recursos como orador noto que había un pedestal a un lado. No había casi nadie en todo el podio y Zuñiga dijo: "Yo apuesto a que es ahí donde el señor Presidente va a dar su discurso. Por que no vamos y esperamos ahí, en vez de tratar de abrirnos camino a través de la gente? "Gran idea", dije. Y los tres nos dirigimos en dirección a la plataforma.

Mi amigo John F. Kennedy
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Cuando llegamos al lugar, no había nadie que evitara que los tres nos acercáramos, subimos a la plataforma y nos sentamos frente al pedestal donde pensamos que daría su discurso. Desde allí podemos ver al señor Presidente cuando camine hacia nosotros. Pero, por supuesto que no estaba solo. Agentes del Servicio Secreto le rodeaban. Nos dimos cuenta de que probablemente nos harían bajar, por lo que nos acercamos al borde de la plataforma y nos sentamos con nuestras piernas colgando en la borda. Intentamos ser lo mas silencioso y discreto posible. Pero pronto, un policia de Costa Rica vino hacia nosotros para decirnos que teníamos que movernos. Entonces, alguien de la comitiva presidencial, dijo en español que estaba bien, que nosotros podíamos permanecer allí, que éramos solo unos niños inofensivos. Estábamos en la cima del mundo! Nos sonrío y miraba como nuestras banderas se movían. Cuando el Sr. Kennedy se puso de pie frente al podio de alguna manera me encontré al lado de su pie izquierdo. Su zapato rozo mi pierna y se inclino, me toco la cabeza y dijo "lo siento". Yo no sabia lo que había sucedido. Mi corazón latía con mucha emoción! el mismo Sr. Presidente había hablado directamente conmigo y Villalta y Zuniga estaban allí para presenciarlo!! Después de que diera su discurso, todo el mundo salió corriendo a ver el helicóptero despegar y por supuesto nosotros también. Luego de que todo había terminado y todas las personas que nos encontrábamos ahí volvíamos a casa. Fue entonces que con mis amigos nos dimos cuenta de lo mucho que hubiéramos caminado. Ahora era el final de la tarde y estábamos cansados. Pero a pesar de la larga caminata que nos esperaba de regreso, los niños de ocho años mas felices y afortunados de todo el mundo. No podíamos dejar de hablar de lo alto que era y les dije mas de una vez lo reluciente de sus zapatos. También me acuerdo de su traje azul oscuro. Caminábamos lentamente para la casa y cuando llegamos ya era de noche. Lo primero que mi madre me dijo fue: "Y a quien, le pidió permiso jovencito, para ir a San Sebastián?" "Por que, que quieres decir, madre?" Le conteste, poniendo mi cara inocente. "Usted sabe exactamente lo que estoy hablando", declaro, tomando mi oreja derecha, "no te hagas el tonto conmigo. Ahora, digame. Quien le dio permiso para ir a San Sebastián? Mis ojos tomaron una mirada de incredulidad. Como diablos podía saber donde había estado esa tarde? Yo simplemente le respondí que nadie me había dado permiso y trate de explicarle que Villalta se había perdido ver al Sr. Presidente, por lo que decidimos caminar a San Sebastián para que el pudiera tener otra oportunidad de verlo. Sin embargo se me ordeno ir a mi habitación y esperar hasta que mi padre llegara a casa. Pero no me importaba. Mi cara estaba brillante y con una sonrisa cuando pase al frente de mi madre. Y le dije "El Presidente de los EE.UU. me hablo y me toco la cabeza." "Si, lo sabemos" dijo ella. "Vimos todo eso por televisión." Entonces vi la sonrisa comenzar a extenderse a través de su rostro y yo sabia que ella estaba realmente orgullosa de mi. Pero aun así, me dijo que fuera a mi habitación y que ella estaría ahí a lo largo de unos pocos minutos para que yo pudiera contarle todo. Luego se acerco a mi habitación con un poco de leche y galletas y le conte todo acerca de mi gran aventura. Ella rió, y me di cuenta que sus ojos se llenaron de lagrimas. La visita del presidente Kennedy significaba tanto para los costarricenses. Fue una señal de que los Estados Unidos, encarnado en la persona de este gran hombre, quería una mejor relación, una asociación de hecho, no solo con Costa Rica, si no con toda América Latina. Era como el amanecer de un nuevo día. Creíamos que habíamos encontrado un gran amigo en el Presidente Kennedy. Así que, usted puede imaginarse lo horrorizados, desolados y cuantas lagrimas los costarricenses derramaron cuando fue asesinado apenas ocho meses después. En EE.UU. habían 180 millones de personas en ese momento y en Costa Rica menos de 2 millones. Pero sentimos que la alianza para el Progreso de verdad nos ha hecho socios con esta gran nación. ¿Yo? Pensé que tenia un amigo personal en la Casa Blanca ese día hace tantos años. Ojalá aun tuviera aquellas dos pequeñas banderas, pero estoy seguro que se habrían desintegrado de la pared de mi dormitorio.
Escrito por Daniel Soto, quien nació en San Jose, Costa Rica. De niño aprendió mucho sobre el resto de América Latina debido al hecho de que su padre trabajaba en el servicio diplomático de Costa Rica y lo enviaron a muchos congresos nacionales en Sudamérica y América Central. Daniel vive en Bloomington, Indiana, Estados Unidos, pero tiene una casa en Costa Rica en Santo Domingo de Heredia, donde pasa varios meses del año. Busque la compilación de artículos Daniel sobre Costa Rica, que estará disponible como un libro electrónico a finales de 2009. Si usted tiene un serio interés en invertir bienes raíces en Costa Rica, y le gustaría ponerse en contacto con Mayra Claveria - Nuestra Corredora Recomendada en la zona, por favor escribanos para ayudarle en su búsqueda llenando un simple formulario a continuación:
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